Concrete Jungle

acaso esto se trata de algo?

capitulo numero siete… y ultimo

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Creíamos que ya nada nos separaría. Teníamos a nuestras nenas y con ganas de seguir. Nos compramos una casa bien grande con muchas habitaciones para que nuestras hijas puedan correr y jugar libremente. Hicimos los posible por hacer de esta nueva casa un lugar maravilloso, al que la gente le encante venir de visitas. Compramos un perro al que llamamos Rudolph que era de lo más cariñoso que uno pudiese encontrar y que le encantaba tirarse a mis pies por las tardes cuando volvía del trabajo.
Un día cualquiera, estaba sentado en mi oficina cuando siento que una mujer a los gritos pide verme. Mi secretaria trata por todos los medios de impedírselo, pero le es imposible. Esta mujer a los golpes y gritando se abre paso y entra a mi oficina. En el momento no la recordé. Se paró frente a mi, me saludó, me enseñó una foto de ella abrazada de un niño y me dijo: “Saludalo, es tu hijo. Tiene cinco años y se llama Esteban. Igual que vos. Fijate que tiene tus ojos”.
Las piernas me empezaron a temblar hasta el punto que casi me caigo. Llamé a mi secretaria y le pedí un vaso de agua al tiempo que me sentaba. Me hacía todas las preguntas juntas, cómo, quién era esa esa chica, cuando. Ella notó por mi cara la confusión que tenía y empezó a explicarme todo de a poco. Era tiempo de afrontar las consecuencias por los errores que había cometido en mis malos tiempos. Le pedí que me dejara solo, que le deje sus datos a Cristina y que yo la llamaría mañana. Todavía era muy shockeante para mi todo esto.
Al rato me fui de la oficina a caminar pro el río. Necesitaba reflexionar sobre que haría, cómo le diría a Juana lo que había sucedido. Trataba de imaginar diferentes escenarios con las distintas consecuencias. Si algo tenía seguro en la cabeza era que siempre buscaba la forma de que afecte lo menor posible a mi familia.
Luego de caminar por varias horas sin rumbo definido, me encontré sin pensarlo en la puerta de mi casa. Sabía que algo me había llevado hasta allí. Esa inconsciencia tenñia un mensaje escondido, sólo faltaba descubrirlo. Entré y lo primero que vi fue a Sofía. Estaba sentada, sola, en el piso a metros de la puerta. Tenía unos juguetes de plástico frente a ella. Apenas sintió el ruido de la puerta se volteó, me miró detenidamente y me sonrió. Todavía no sabía caminar, pero su mirada me decía que si pudiese estaría corriendo hacia mí para darme un beso de cariño. Demostrarme lo feliz que estaba de verme. La levanté del piso y se aferró a mi cuello con una fuerza terrible. Era como si no quisiese que nada nos separe. Fui hasta el cuarto de Paola y la vi jugando con dos amiguitas. Nada impidió que se levante y me de un beso cuando me vió que la estaba espiando. Le pregunté por la madre y me dijo que estaba abajo. Empecé a buscarla hasta que la encontré y volví a sorprenderme con su belleza como lo hacía todos los días. Todo esto era algo normal, pero ese día representaba algo más. Ese día me sirvió para darme cuenta de cuan querido era adentro de esa casa. Entendí que esas tres personitas eran mi verdadera familia y que mi recién aparecido hijo lo único que tenía mío era mi sangre, pero no un pedazo de mi corazón.
Sé que para muchos es un pensamiento algo cruel. El niño no tiene la culpa de que tanto su madre como yo hayamos actuado indecentemente. Pero por dentro pensaba que tampoco quería prometerle algo que nunca le daría: el amor de un padre al hijo. Lamentablemente mi corazón estaba totalmente ocupado por las tres mujeres de mi vida y no había lugar para extraños allí. Me pareció que era lo mejor que podía hacer y que menos afectase a mi familia. Además Esteban seguro había vivido una mentira hasta los cinco años acerca de su padre, seguro que la mamá estaría dispuesta a seguir el juego.
Después de la cena, acostamos a Paola y Sofía y le pedí a Juana que se siente a mi lado que tenía que contarle algo serio. Le dije lo sucedido en el día y la decisión que había tomado. No le gustó mucho, pero se acomodó a la idea. Ella sólo me pidió que mis hijas nunca se enteren. Queríamos esconder mi pasado. Al otro día me encontré con la mamá de Esteban y le dije exactamente lo mismo. Le pedí un examen de paternidad y arreglamos mediante abogados una muy buena cuota alimenticia con la única condición de que tanto ella como el hijo se mantuviesen alejados por completo de mi familia.
Por suerte todo salió como planeado y continué mi vida como lo había hecho hasta el día anterior a saber la noticia. Pero sucedió lo inimaginable. Mis aventuras parece que habían sido muchas más de las que pude pensar. Empezaron a sucederse una y otra vez los episodios como el de aquella mañana. Algunas mujeres recordaba hasta el nombre, pero otras ni su rostro reconocía. Hasta el día de hoy tengo 25 hijos, más mis dos soles. De todos ellos sólo a tres conozco, porque sus madres cuando aparecieron en mi oficina no vinieron solas. Igualmente todos recibieron el mismo trato: la cuota alimenticia y nada más que eso. No todas las madres fueron tán fáciles como la primera, pero al fin de cuentas terminaban aceptando.
Cuando íba por la décima aparición tuve una charla con Juana.
“Entiendo que esto se fue totalmente de nuestras manos. Quiero que sepas que yo te amo y que jamás haría algo que nos afecte, pero no puedo frenar lo que está pasando. Si querés que me vaya te entenderé perfectamente y te prometo que no te guardaré ningún tipo de rencor”.
Al otro día cuando volví a mi casa me encontré un par de valijas en la puerta y entendí el mensaje claramente. Mis errores del pasado habían logrado corromper lo que más apreciaba en este mundo. Pasé varios días durmiendo en la oficina tratando de no pensar en nada y tratando de decidir que haría con mi futuro. Me alquilé un pequeño departamento para irme solo y de a poco fui dejando de lado al trabajo. A Ramón que era mi mano derecha le conté todo lo sucedido y mi intención de que de a poco me iría alejando para que él se haga cargo de todo. Todas las tardes me escapaba hasta la puerta del colegio de mis hijas para verlas aunque sea de lejos sin poder abrazarlas. Juana estaba todavía molesta conmigo y su castigo era no dejarme verlas. Mi sufirmiento parecía no tener límites. Cargaba en mí una tristeza y un rencor hacia mí mismo por todo lo que había hecho en mi pasado que no me dejaba tranquilo.
Un par de meses después me encontré con Juana a tomar algo y comprendí que su decisión no era un capricho. Realmente no quería saber más nada de mí por lo menos a corto plazo. La entendí completamente y después de ese día no sólo acepté su castigo sino que también decidí hacerlo por mi cuenta. Fui a hablar con mi abogado y le pedí que se haga cargo de todos mis bienes. El fruto de las fábricas iría a parar a una cuenta bancaria adonde se juntaría lo suficiente para mantener a todos mis hijos hasta que cumplan la mayoría de edad. Una vez llegado ese nivel se generarían dos cuentas, una a nombre de Sofía y la otra a nombre de Paola. Tres de las fábricas quedarían a nombre de Juana para mantener a mis solcitos. El tenía que hacerse cargo de que nada le faltase a ellas tres y si fuese necesario sacar de la cuenta de los otros. Ramón se haría cargo de la oficina y de que las empresas continuen creciendo. Para motivarlo lo asocié y con eso el se llevaría un porcentaje de las ganancias.
Por mi lado, yo abandonaría todo y aceptaría un trabajo normal. Quizás si ocupase mi tiempo trabajando y renegando para llegar a fin de mes tendría menos tiempo para recordar los buenos tiempos y llorar por dentro por no poder vivirlos nuevamente.
Y así llegamos al día de hoy. Mi nombre es Esteban Molina, tengo 25 años y un pasado maravilloso. Nunca me atreví a contar mi historia y siempre traté de ocultarla lo más posible. Muy poca gente de la que me rodea a diario sabe de esto. Muchos saben que algo escondo pero no se animan a preguntar de qué se trata. Estoy inmerso en una soledad y genero una caparazón alrededor mío que no permite que nadie entre a oler mis sentimientos más profundos.
No sé cómo terminará todo esto. Hay momentos que lo único que hago es imaginarme posibles desenlaces, pero ninguno es certero. Claro, el ideal, el que a mí más me gustaría es que Juana algún día vuelva a quererme y me acepte nuevamente en su casa. Quizás eso nunca suceda y moriré sólo en mi departamento. Hasta una noche tuve una pesadilla en la que entraba la policía y me encontraba muerto en mi cama cuando ya llevaba un mes en ese estado. De lo único que estoy seguro es del amor que siento por mi familia. Cada vez que veo sus fotos o simplemente recuerdo con mi imaginación aquellos tiempos, son los únicos momentos en que siento la felicidad absoluta. esa misma que sentí cuando conocí al amor de mi vida. Me hice una promesa de que mas allá de lo que suceda con mi futuro jamás me permitiría olvidar mi pasado ni de dónde vengo. Fui dejando ciertas marcas en mi cuerpo, de esas que son imborrables para no permitirme olvidar no sólo los momentos buenos sino también los momentos malos. Porque las historias deben ser contadas completas. Tengo un corazón en la muñeca derecha, aquella que besó Juana cuando me dijo que ibamos a tener a Paola. Un tatuaje en el brazo que aclama fiesta, que lo único que me recuerda es a Juan y lo vivido en su casa. Un símbolo de la paz, que representa a Juana y su paz interior. Un nene y una nena agarrados de la mano con los que logro ver aquellos días de escuela en los que éramos inseparables y una lágrima en el corazón, para el sufrimiento eterno que me espera.

di end

bueno.. iupiiiiii.. terminamos
no los embolo mas
lo del final es todo inventado.. o sea.. nada que ver con mi sueño.. pero quedó justo sin pensarlo
que no tiene final es verdad.. quise imaginarme mil veces como terminaría la historia pero nunca lo logre.. no entiendo bien el porque
gracias a todos los que se coparon y la leyeron entera, a los que me mandaron mails y todo eso.. realmente me alegra que les haya gustado

algo de lo que me vino pasando estos dias:
ayer… una compañera mía del trabajo cuando le conté una pequeña cosa que me había sucedido me tiró un palazo “Es que vos tenés un problema serio con el compromiso”
Casi la mato.. encima después se lo cuento a Pablo y ¿que me responde?: “claro.. recien ahora te das cuenta?”
son unos desubicados.. primero por no decirmelo.. y segundo porque están totalmente equivocados.. ya les voy a demostrar lo contrario.. muejejejejej (lease tipo risa tétrica y de que estoy ocultando algo.. es mentira pero algo se me ocurrira)

bueno.. creo que abandonaré los cuentos largos por un tiempo.. tengo que pintar un poco más asi mi profe no se enoja.. igual voy a publicar y alguna pavadita pondremos

este finde… limpieza total.. cuerpo, alma… y departamentoooooooooooooooooooo.. seh.. es una mugre esto ya

todavia no puedo entender que despues de todo lo que llevo escrito voy a la parte de estadisticas y todo eso y que me encuentro? que la mayor cantidad gente que entra aca, es porque en google buscaron las palabras “tetas” y “tanga”… estoy medio al horno no? jajajaj

ahhh.. lauriiiiiiiiiiii
put on the pilas y escribime un cuento para mi😀
jajajajaj
ya sabemos que talento e imaginación no te faltan

sigo esperando mi sorpresa *-) jajajjaaj

ayayayay.. estoy feliz.. porque si

ah.. miren que interesante esta nota.. ya me voy a poner a investigar sobre el tema

Según un estudio norteamericano
La conducta diaria es más rutinaria de lo que se cree
LANACION.com | Ciencia/Salud | Sábado 14 de julio de 2007

bueno.. definitivamente es time to go…

cha!

Written by Pedro De Mendoza

14 julio 2007 a 9:28

2 comentarios

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  1. Muy lindo t sealio el cuento! pero cada vez que decias q iba a continuar te quería matar!

    Anonymous

    15 julio 2007 at 20:03

  2. oie
    pues no me conces y ya me quieres matar…
    ven que estoy realmente en problemas?
    no soy yo.. son los demas😛

    Mola

    15 julio 2007 at 20:31


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