Concrete Jungle

acaso esto se trata de algo?

cuarta y seguimos…

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Pasaron un par de meses y nosotros seguíamos guardando plata debajo del colchón. Pero mi primo me había dicho que para comprar una casa necesitaba mucha, pero mucha plata. Claro, el no tenía idea de cuanto era lo que veníamos juntando. Nunca hicimos el cálculo proque siempre pensamos que al ritmo que veníamos faltarían muchos años para que podamos comprarla, asi que teníamos que pensar un plan que nos permita juntar plata más rápido. Era difícil. Imagínense dos chicos de 7 años no tenían el conocimiento como para aprovechar el potencial que tenían entre sus manos. Pero no nos rendimos. Continuamos con el plan original y preguntando silenciosamente a ciertos adultos a ver que nos aconsejaban. Finalmente volvimos a mi compinche y le contamos toda la verdad e hicimos un trato. Si el con su moto me llevaba a hacer el reparto para poder hacerlo más rápido le daríamos diez centavos por cada bolsa que vendíamos y nosotros nos hacíamos cargo del combustible. El “contrato” implicaba que nadie podía enterarse de lo que estábamos haciendo. Mi primo con tal de complacerme me dijo que sí sin imaginarse todo lo que habíamos logrado. Ahora con transporte también podíamos ir a comprar los materiales a un lugar que me había recomendado la chica que me atendía en la librería. “En ese lugar vas a conseguir el papel más barato” me dijo. Y así fue. El potencial de nuestra ya denominada empresa estaba en crecimiento continuo.
Un jueves cualquiera ya estábamos terminando de hacer el reparto y como todavía era temprano Marcelo me preguntó si no quería conocer lugares nuevo. Ver si encontrábamos potenciales nuevos clientes. Hasta que caímos en el almacén de Don Carlitos. No sé que vió en mi, pero tuvimos una conexión instantánea. Y le emocionó tanto mi idea que me encargó el sólo terscientas cincuenta bolsas. Salí corriendo del almacén, me subí a la moto y le pedí a mi chofer que me lleve lo más rápido posible a la casa de Juana. Tenía una emoción por contárselo a ella que no podía esperar. Nuestro sueño estaba cada día más encaminado. Marcelo me dejó en la puerta, toqué timbre y me atiende su madre. “Pasá, está en su habitación” me dijo. Fui hasta su cuarto, abrí la puerta y la vi. Estaba en su pequeño escritorio haciendo la tarea de los dos. Es una imagen que tengo de esas que nunca podré borrar. El sol iluminaba su rubia cabellera, y se generaba un aura alrededor de ella que irradiaba belleza, finura, pureza. Su paz interior era de las cosas que siempre me sorprendieron. Y en ese momento la pude ver asi, como la mujer de mis sueños. Yo sabía que no conocía nada de la vida, pero estaba seguro de que eso que estaba admirando era lo que quería ver por la eternidad y mucho más.
Se lo dije desde la puerta y Juana vino corriendo hacia mi, se colgó encima mio abrazándome con sus piernas y me dió un beso en la boca. Fueron unos segundos que me parecieron una eternidad. Es indescriptible todo lo que sentí en ese momento y se que fue mutuo. Fue algo maravilloso para los dos. Mi primo tenía razón. No pude pensar en nuestra empresa, en nuestro futuro, en la casa, los hijos, la vida de casados. No podía pensar en nada más que en sentir como nuestros corazones se aceleraban como en una carrera sin esperar al otro. Pasó todo lo que me habían contado y mucho más. Solo veía blanco y nuestras dos figuras sostenidas en la nada dándose ese beso mágico. Ese primer beso de los dos.
Ella se bajó de mis brazos y me miró con su cara angelical. Se sonrojó, me agarró de la mano y me llevó a su cama. Nos recostamos y me pidió que la abrace. Ninguno de los dos quería que ese momento se termine. No nos dijimos nada por temor a arruinar el pensamiento del otro. Yo me acuerdo que por momentos lo único que podía pensar era en transmitirle sin palabras lo que estaba sintiendo por ella y de a ratos trataba de adivinar si ella estaba pensando lo mismo que yo.
Lo bueno de haberme enamorado tan perdidamente de alguien fue que esos momentos están tan perfectos en mi memoria que puedo traerlos a mi cuantas veces quiera. Siempre que los necesitaba ya sea por soledad, tristeza o cualesquiera sea la razón sólo necesitaba cerrar los ojos, volver en el tiempo y simplemente admirar la película de toda mi vida. Lo malo es que nunca pude igualarlos. Intenté muchas veces desde que estoy solo de conocer a una chica que me haga sentir lo mismo que lograba hacer Juana, pero todo era en vano. Mi corazón, cuerpo, alma y mente tienen dueña.
Nunca me atreví a preguntarle de dónde sacó el impulso para besarme. Si de las películas de amor que a ella le encantaba ver o de su hermana que ya era más grande y tenía un novio con el que hacían ese tipo de cosas. Pero nada importaba, ahora teníamos un objetivo: armar el pedido de Don Carlitos y hacer que nuestra empresa crezca para acercar lo más posible nuestro futuro. Sin dudas, ya nuestras manos eran muy pocas como para crecer, asi que decidimos reclutar a algunos de nuestros compañeros de clase para que nos ayuden. El trato era el mismo que con Marcelo. Nosotros les dábamos el material y les pagábamos diez centavos por cada bolsa que nos hacían con la condición de que no le cuenten a nadie sobre lo que estábamos haciendo. Ahora podíamos hacerlo con el precio que nos hacía el mayorista.
Nos resultó muy fácil convencer a nuestros compañeros cuando veían que los demás se compraban juguetes con la plata que ahorraban. Y así pasaron tres años en los que nosotros seguíamos ahorrando. No nos pusimos a contar nunca la plata que habíamos juntado, pero sabíamos que ya era mucha y que teníamos la suficiente como para comprar nuestra casa. No lo hicimos porque ya habíamos crecido y nos dimos cuenta de que se necesita mucho más que una casa para hacer un matrimonio. Que todavía nos faltaba crecer y aprender. Sabíamos que nuestro destino era estar juntos, asi que decidimos no apresurar las cosas. Sólo nos dedicamos a disfrutarnos y aprender juntos. Pero sucedió algo que muy en el fondo sabíamos que pasaría. Uno de los padres intrigado por los juguetes nuevos que tenía su hijo lo presionó para que contara de dónde sacaba sus ahorros. Y así comenzó la pesadilla.
Estaba yo volviendo a mi casa de hacer el reparto y había un patrullero en mi casa. Lo estaban llevando arrestado a mi papá. El barrio estaba conmocionado y mi mamá lloraba en la puerta sin entender nada. No quise entrar a mi casa. La fui a visitar a Juana. Tenía que asegurarme de que ella esté bien. Le di un abrazo, la besé y le prometí que todo iba a salir bien. Le pedí que junte toda la plata y la esconda. No en su casa, sino que busque un escondite que nadie más se imaginara. Yo haría lo mismo con lo que tenía debajo de mi colchón.
Fui hasta mi casa, abracé a mi mamá y me quedé a su lado. Horas después recibimos un llamado de la comisaría en donde le dijeron a mi mamá el motivo de que se lo hayan llevado. Los cargos eran algo asi como “utilización de mano de obra infantil”. Cuando cortó el teléfono la vi totalmente confundida. Es que ella no sabía que detras de todo esto estaba metido yo. No me quedó otra que pedirle que se siente a mi lado y contarle la verdad. No lo podía creer. No entendía como un chico de 10 años había armado tal emprendimiento. Fui hasta mi habitación agarré un fajo de dinero, se los di y le pedí que contrate al mejor abogado que pueda encontrar. Lo único que le pedí fue que dejase a Juana lejos de todo esto. No quería que su inocencia se vea lastimada.
Mi padre salió rápido de la comisaría al tiempo que los noticieros se hicieron una fiesta con mi imagen. “Niño de diez años tenía 40 empleados”. Nadie lo podía creer. En cuanto mi papá llegó a casa me dió una golpiza que me dolió en lo más profundo. No por la dureza de los golpes, sino porque no podía entender como mi propio padre no estaba orgulloso de todo lo que había logrado.
La causa pasó de inmediato a un juez de menores y me pusieron una restricción. No podía salir de casa ni tener contacto con chicos de mi edad hasta que se resuelva todo. Por miedo a que las cosas empeoren con Juana decidimos separarnos por un tiempo. Ella estaba dispuesta a arriesgar todo por mi, pero yo no quería verla sufrir. Fue la decisión más dura que tuve que afrontar y se que no fue la correcta. Se generó en mi un odio a la vida, a la sociedad, a la gente que no lograba ver mas allá de lo que dictaban las leyes. Yo todo lo que había hecho lo había hecho por amor. Y lo único que lograban ellos era hacerme sufrir. Sentí un abandono que no se lo deseo a nadie en el mundo. La esperanza me había dejado en el camino creando en mi un remordimiento que traería sus consecuencias. Todo por no poder tenerla a mi lado. Ella era la única que me podía brindar paz y no me dejaban verla.
Al cabo de tres meses, mi abogado logró que me dejaran en total libertad. Era el mejor abogado de la ciudad y alegó que “un menor no se puede aprovechar de otro menor“. Como nadie sabía cuanto dinero habíamos juntado me hicieron pagar una multa de diez mil pesos y me obligaron a emanciparme para que si seguía haciendo lo mismo me puedan juzgar como adulto y así sufrir las verdaderas consecuencias de lo que había hecho. Lo primero que hice al saber la noticia fue ir a visitarla.
Había pasado mucho tiempo y yo ya no era el mismo. El amor que sentíamos por el otro estaba intacto y su devoción hacia mi seguía siendo como el primer día en que nos vimos. Pero todo lo que había pasado me había hecho muy mal. Había sido un golpe de enseñanza muy duro para una persona tan joven.
Al cabo de unos días le pedimos a los padres de Juana que la dejaran emanciparse así podíamos irnos a vivir juntos. Ellos se negaron rotundamente. No estaban dispuestos a que su hija a los diez años se vaya de su casa con un criminal. Creo que esa fue la gota que rebalsó el vaso. La que me envió directo por el camino de la desesperanza. Abandoné por completo el colegio y me encerré en mi soledad. Ya no tenía motivos para seguir adelante. Juana al verme así llamó a mi abogado y le dió plata suficiente como para que falsifique lso documentos y así emanciparse sin la firma de sus padres. Me agarró a mi y me dijo: “Nuestro sueño no está muerto. Hoy salimos a comprar nuestra casa”
Que fortaleza.

Written by Pedro De Mendoza

9 julio 2007 a 19:55

4 comentarios

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  1. realmente sorprendente!!

    nunca inmagine que escribas cosas tan hermosas!!

    lo lei y, de verdad, quiero más!!

    para cuando la continuacion??

    por las dudas mañana paso, espero q por ser dia de semana no t agarre la vagancia!

    saludos. q todo siga bien.

    karu

    GotasDeVida

    10 julio 2007 at 0:07

  2. realmente sorprendente!!

    nunca inmagine que escribas cosas tan hermosas!!

    lo lei y, de verdad, quiero más!!

    para cuando la continuacion??

    por las dudas mañana paso, espero q por ser dia de semana no t agarre la vagancia!

    saludos. q todo siga bien.

    karu

    GotasDeVida

    10 julio 2007 at 0:07

  3. Cuando entré a tu blog después de varios días me encuentro con una historia de cuatro partes que aún sigue sin final, lo primero que pensé fué que historia tan larga pero apenas comencé la primera parte no pude parar hasta llegar a la cuarta y tengo muchas ganas de saber lo que sigue. Hace mucho no leía algo que me atrapara tanto…

    Anonymous

    10 julio 2007 at 19:15

  4. Cuando entré a tu blog después de varios días me encuentro con una historia de cuatro partes que aún sigue sin final, lo primero que pensé fué que historia tan larga pero apenas comencé la primera parte no pude parar hasta llegar a la cuarta y tengo muchas ganas de saber lo que sigue. Hace mucho no leía algo que me atrapara tanto…

    Anonymous

    10 julio 2007 at 19:15


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