Concrete Jungle

acaso esto se trata de algo?

3ra. parte

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Continuamos….

Quá maravillosa que es la inocencia de los chicos. Poco tiempo pasó hasta que comenzamos a trabajar para nuestro futuro. Días enteros en los que el colegio ya no importaba más. Sólo tenía una cosa en la cabeza, juntar plata para nuestra casa. Esas tardes Juana se dedicaba a hacer la tarea de los dos mientras yo seguía pensando. Hasta que un día me acordé de nuestra maestra y sus manualidades. “Hagamos bolsas de papel y las vendemos en los almacenes” le dije a Juana. Ella, como siempre, me respondió con un simple “Yo confío en vos y te sigo adonde quieras. Solo decime que es lo que querés que haga”.
Necesitábamos comprar todos los materiales. Nosotros todavía no entendíamos lo que era ahorrar asi que había que empezar desde cero. Comenzamos a pedirle a nuestros papás algo de dinero para comprar alguna chuchería del kiosco del colegio. Todos los días mi papá me daba cinco pesos y el papá de Juana le daba lo mismo a ella. Por supuesto que los guardábamos debajo de mi colchón. Yo una vez había escuchado discutir a mis padres sobre algo que se llamaba jubilación y mi papá decía que lo mejor era “guardar la plata abajo del colchón”. Dos semanas así y juntamos cien pesos. Ya estábamos listos para empezar.
Nuestro programa de trabajo era el siguiente: Por la mañana ibamos al colegio. Al mediodía almorzábamos y apenas terminábamos íbamos a la librería a comprar los materiales. Hacíamos todas las bolsas que podíamos y yo me iba a venderlas por el barrio mientras Juana hacía la tarea del colegio para los dos. A ella no le gustaba mucho la idea de que yo me vaya solo, pero yo no quería que ella ande mucho por la calle. No era un lugar seguro para una chica de su edad.
Con los cien pesos que habíamos juntado nos alcanzó para armar mil bolsas. Nos habían quedado hermosas. Tengo todavía una guardada en mi mesita de luz con un papelito adentro que una vez me escribió Juana. Simplemente decía “Gracias”. Todavía no puedo entender como puedo ser tan inútil de arruinar una relación con una mujer tan perfecta. Pero eso es para más adelante, sigamos con la época de las bolsas de papel.
Todavía no entendíamos las matemáticas. Pero sabíamos que si vendíamos a cincuenta centavos cada bolsa iba a ser un buen precio. Yo iba a todos los almacenes del barrio menos al que iba mi mamá. No quería que ellos se dieran cuenta todavía de lo que estábamos haciendo. Con Juana habíamos decidido que nuestros padres se iban a enterar juntos, pero iba a ser en el día en que estemos en condiciones de casarnos. Una vez dentro del almacén siempre iba al dueño, ponía cara de niño bueno y les decía que mis papás por suerte tenían plata y me compraban lo que quería y que esto que hacía yo era para poder comprar juguetes para los chicos que no podían comprarlos. Muchos se enternecían con eso y siempre me compraban. En pocos días las bolsas fueron un éxito. Estaban tan bien armadas que ya los almaceneros me hacían pedidos por adelantado. Me armé un recorrido para ahorrar tiempo y armamos matrices de madera para poder trabajar más rápido en la construcción y que nos queden más parejitas. Ya teníamos tres modelos de bolsas, una chiquita, otra mediana y una un poquito más grande. La grande no tenía mucho éxito porque la vendíamos a cuatro pesos. Nosotros todavía nunca habíamos hecho el cálculo de cuanto nos costaban y no sabíamos que vendiendola a dos pesos era más que suficiente para el proyecto de nuesta empresa y que impulsaría las ventas de ese tamaño. Todavía eramos muy chicos y no entendíamos nada.
A los tres meses de haber empezado ya habíamos juntado alrededor de cinco mil pesos. Nosotros estábamos ilusionadísimos pensando que nuestro objetivo estaba ya al alcance de nuestras manos. Por esto, cada uno por su lado empezó a preguntar a sus conocidos sobre que significaba la vida de casados. Yo fui a lo de mi primo Marcelo. El tenía 18 años y seguro que ya sabía mucho más sobre todo que yo. Aparte era de confiar porque siempre nos llevamos bárbaro con el. Marcelo: -“Primero antes de casarte con tu novia tienen que pasar varias cosas. ¿Le diste un beso alguna vez?”
Esteban: -“Todos los días le doy abrazos y besos en los cachetes. ¿No viste que hermosos cachetes que tiene Juana? Ayy.. te juro que lso recuerdo y me pongo colorado”
Marcelo: – “No.. pero se tienen que dar besos en los labios. Como tu papá y tu mamá. Hacé una cosa, cuando estén solos sorprendela con un beso en sus labios y vas a descubrir algo maravilloso”.
Esteban: – “¿Algo como que?”
Marcelo: – “Vas a sentir que tu corazón latirá tan rápido que parece que va a explotar. Vas a sentir cosquillitas en el estómago. Vas a sentir que estás volando, que no existe nada alrededor tuyo más que vos, Juana y esos labios que comparten mucho más de lo que te puedas imaginar”.
Esteban: – “Woow.. ¿de verdad? ¿No me estás mintiendo no?”.
Marcelo: – “No.. de verdad. Todavía no puedo creer que estés pensando en casamiento y nunca se besaron”

Que intriga. ¿sería de verdad algo tan maravilloso como lo decía mi primo? Tenía que sorprender a Juana.

venimos bien venimos bien
vieron? esta nevando😀
quiliiiiiindo

Written by Pedro De Mendoza

9 julio 2007 a 14:47

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